Con tan solo 12 años, Merrick Hanna subió al escenario de America’s Got Talent y ofreció una actuación que fue mucho más que un baile. Utilizando su singular estilo robótico, se transformó en un robot roto y solitario y contó una historia desgarradora completamente a través del movimiento.

Bailando al ritmo de la emotiva canción de Alec Benjamin, “I Built a Friend”, Merrick interpretó a un niño que crece y que finalmente deja atrás al robot que había creado. Sus movimientos precisos, sus pausas dramáticas y su capacidad para hacer que su cuerpo pareciera casi sin vida hicieron que la historia se sintiera increíblemente real.
Al final de la actuación, el público estaba visiblemente emocionado y los jueces quedaron profundamente impresionados. Simon Cowell incluso encabezó una ovación de pie, mientras que los cuatro jueces dieron a Merrick un “sí”, enviándolo a la siguiente ronda.