Richard Goodall, conserje de una escuela secundaria de Indiana, dejó atónitos a los jueces de America’s Got Talent con su poderosa voz y su emotiva interpretación de “Don’t Stop Believin’”. Su talento inesperado conmovió tanto al público como al jurado, ganándose el Golden Buzzer y el pase directo a los shows en vivo.

La historia de Goodall se convirtió rápidamente en una de las más inspiradoras de la temporada, demostrando que el talento extraordinario puede surgir de los lugares más inesperados — y que nunca es tarde para perseguir un sueño.